​El populismo no es genético porque tiene cura.

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El populismo latinoamericano y el retorno de las ilusiones 05


DIARIO EL MATERO, LAS MATAS DE FARFÁN.-Los últimos tiempos los gobernantes en América latina han sido una especie de fenómeno, por  provocar cambios como consecuencia de elevar los niveles sociales por medio de la consolidación de las economías y las influencias de las universidades formando los profesionales necesarios.


Ese entorno da oportunidad a los gobiernos a emprender una serie de proyectos de desarrollo que elevan la categoría de los países lo cual influye directamente en la calidad de vida, por los servicios que recibe de salud, alimentación, deportes, grandes tiendas, parques,  en cambio se ha consentido el crecimiento de la corrupción administrativa, retranca que condena a la mayoría de la población al no acceso a los beneficios de una sociedad que crece.


El principal huésped de la demagogia, según Zonata es La América Latina, de acuerdo a esta periodista los líderes populistas o demagogos desafían las reglas generales, como ha sido el caso de López Obrador y Cristina Fernández que ambos encuentran una causa para desafiar los protocolos establecidos por la Organización Mundial de la Salud OMS como medida preventivas del COVID-19, aparecen en público sin mascarillas.


Las prácticas populistas están presentes con otras caras, como es el caso de Fernández en Argentina, Evos Morales con Luis de Arce, recibe una píldora con Guillermo Lasso en Ecuador, una mejora aceptable constituiría el cambio en Perú , es evidente que el populismo se alberga en ambas corrientes ideológicas derechistas e izquierdista uno más que otros el destino del grupo de puebla puede ser la salud.


El populismo es cultural es una enfermedad en América Latina, nos es genético porque tiene cura. Los efectos del populismo se incrustarán en la conciencia del hombre latinoamericano, quien se apoyará de los distintos instrumentos de la comunicación en el universo provocaran los cambios en América Latina, la guerra fría ha tomado auge en los últimos tiempos, aun con la dificultades pueden ser  redentores del sufrimiento humano.


Una consecuencia del populismo es la corrupción, quien se ha llevado más de doscientos mil millones en sus garras en pueblos pequeños latinos, cuantos proyectos de desarrollo humano se pierden una consecuencia,  son las calamidades, insatisfacciones, pobreza, escases de vivienda, agua potable, insalubridad, energía eléctrica afecta al pueblo pobre quien en realidad sube y baja gobierno, de acuerdo con la frase de Daniel Ortega presidente de Nicaragua detrás de los caínes del mundo.


Es difícil pero no imposible vencer el populismo, algunos pueblos de América Latina están haciendo esfuerzo por frenar la corrupción administrativa. Esta medida puede significar un paso relevante en la cura de los actos demagógicos populista que constituye el armazón de los líderes latinos.


Cuando  los gobiernos se arropan bajo el amparo del populismo, pueden ser muy buenos, el mismo crecimiento económico permite la fuga de divisas en perjuicio de los más humildes, es característico de ambas ideologías políticas que gobiernan en América Latina.


Lo propio de la cultura populista es que factores como el tráfico de influencias, la falta de trasparencia y el uso de los recursos de la población a favor de los líderes políticos quienes se mantienen en el poder con los recursos del Estado; la lucha entre las clases sociales cimentando odio y violencia y en lo económico desvía la producción para invertirla en sobornos por votos.


Hay que ver ahora con el crecimiento inverso, que respuesta tendrán aquellos sectores que votan por la fundita y otros beneficios adicionales que reciben del gobierno, que recompensas recibirán a cambio.


En los tiempos de la colonización sigue un patrón recurrente, una democracia entre comillas, una ciudadanía incrédula segura del origen de todos sus males, en espera de un redentor. Los líderes latinoamericanos que han impulsado el crecimiento de sus pueblos han tenido la debilidad de dejar pasas la corrupción, este es su pecado y por eso los sufrimientos de los pueblos. Este mal se debe en erradicar. Es hora de bajar los santos de los altares.


El populismo engendra descomposición social, cultural y moral ha tenido su expresión en acontecimientos como cacerolazos, marcha verde en República Dominicana. Los elementos de la globalización de las comunicaciones, la ruptura fronteriza y todo lo que la nueva modernidad significa son parte ahora del populismo también, sus propagadores lo usan como una solución a la miseria, desigualdades, exclusión, como consecuencia pobreza, delincuencia, desempleo y la transculturación


Es una pena que el soborno se lleve la dignidad de los pueblos y estos sean verdugos de su desarrollo, la lucha debe ser contra aquellos que quieren quitar la escalinata de aquellos que  luchan por salir de la pobreza.

El populismo se cura, depende de los pueblos hacer uso de su soberanía para desmontar la mafias clientelista que fundamenta la política en América Latina, independizarse del paternalismo, solo será posible con la educación, el trabajo, la meritocracia y la transparencia.

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